Transformar el centro urbano


Las agujas del reloj se acercan a las diez y media de un martes cualquiera, hemos hecho una pausa en los despachos del Ayuntamiento y salimos a tomar un café. Hace frío y las nubes advierten agua, el único Sol que puede verse por la zona es el que preside la histórica fachada del antiguo comercio de Valeriano Ricarte, en la intersección de las calles Doctor Nácher y Doctor Lanuza.


Caminando hacia la actual Plaza de la Constitución, Quique y yo nos cruzamos con Encarna, que a duras penas puede caminar por la acera. Acaban de operarla y requiere de la ayuda de un andador con ruedas que ocupa toda la acera. Nosotros hablamos con ella desde la calzada, forzando a que los coches nos esquiven con el riesgo que eso significa. ¿En qué momento las calles dejaron de pensarse para las personas? 

“Quique, a la calle de tu bisabuelo hay que darle la vuelta”, le digo. “Falta le hace”, afirma; y a continuación me cuenta alguna anécdota suya con el carrito de sus hijas y los malabares que en ocasiones ha tenido que hacer para sortear obstáculos por estas aceras que no alcanzan ni siquiera un metro de anchura. Aceras de 60 centímetros en algunos tramos en pleno centro urbano, en la arteria principal de un municipio de más de quince mil habitantes. 

La situación es compleja y la política requiere de valentía para tomar decisiones y llevar a cabo medidas que comportan costes, quizá por ello lleva tantos años así. Sin embargo, llegó el momento de ponerle fin a esta situación. La tesitura era clara: había que elegir entre mantener dos carriles de tráfico rodado con aceras insultantes o apostar por reducir el tráfico rodado a un único carril central, convirtiendo el centro urbano en un espacio digno. 

Resulta evidente que la apuesta política es hacer del centro urbano un espacio pensado para las personas, para caminar sin dificultades, para visitar comercios, para ir con carro de bebé o en silla de ruedas sin que suponga ponerte en riesgo. Y todo ello, sin prohibir el tráfico rodado como pasa en algunas zonas peatonales; aquí estamos combinando los elementos hasta alcanzar un equilibrio imperfecto a la vez que inmensamente mejor que la realidad actual. 

En unas semanas iniciaremos la primera experiencia de Chiva en urbanismo táctico, que nos servirá como prueba piloto para valorar el cambio impulsado y detectar cuestiones susceptibles de mejora. Así mismo, el proyecto de ejecución se redactará realizando procesos de participación ciudadana para tener en cuenta todas las opiniones y aportaciones a este cambio. La calle Doctor Nácher en todo su recorrido, desde la Plaza de la Constitución hasta su final en Doctor Corachán, tendrá un único carril central en dirección a València, tras el estudio de tráfico realizado, con un notable incremento del espacio peatonal a ambos lados de la calle. Este estudio también ha pensado en las calles colindantes, a la vez que estamos impulsando la redacción y aprobación de un PEMUS o PMMS que abarca todo el callejero municipal. 

Hemos fijado el objetivo de mejorar las condiciones de accesibilidad universal al espacio público, promoviendo a su vez itinerarios peatonales seguros. A su vez, la disminución del tráfico rodado reducirá el ruido y la contaminación, reforzando ciertas actividades comerciales, culturales y turísticas que sirvan para la dinamización de nuestro pueblo. La transformación del centro urbano de Chiva es un hecho, está en marcha y lo vamos a disfrutar.

Manu Clemente Silla