Chiva fue bombardeada por nazis


Apenas dos meses han separado los actos de presentación que se han celebrado en Chiva de dos libros sobre un mismo tema: el bombardeo que en el año 1938 sufrió nuestra población por parte de la aviación nazi, aliada de los golpistas. He asistido a ambas presentaciones, en noviembre de 2019 a la de “Legión Cóndor sobre Valencia. El bombardeo de Chiva 1938.” de S. Bayot Claver, y el pasado fin de semana a la de “El bombardeo de Chiva. Ecos de un drama.” de G. Llorens Blay. A ambos trabajos les reconozco su gran labor de investigación, su valía como herramienta de consulta y difusión de este suceso, teniendo matices, puntos de encuentro y discrepancias en diversas cuestiones. 

He considerado interesante aportar una breve reflexión al respecto, por si puede resultar de utilidad. Evidentemente, quienes hacemos política institucional estamos expuestos a críticas y alabanzas. Lo mismo sucede para quienes escriben un libro, dirigen un largometraje o simplemente se exponen a la opinión pública. 

La primera presentación fue de una extrema brevedad que nos dejó con ganas, centrada en aspectos muy técnicos y militares, careciendo de contextualización política. La necesaria intervención en dicho acto del investigador D. Mújica Miró aportó humanidad, reconocimiento y rigor analítico a la raíz de este suceso. Sigue faltando mucha información pública sobre este y otros acontecimientos locales, por lo que le animo públicamente desde aquí, con un gran aprecio personal, a darle luz a todo ello. 

La tragedia vivida en toda España con la Guerra Civil (1936-1939) y concretamente en el caso que nos toca a nivel municipal, me lleva a ser incapaz de concebir cómo es posible abordar este ámbito desde un punto de vista neutral, aséptico, imparcial, sin ahondar en la raíz de todo. No comparto el hecho de dar el mismo trato y altavoz a quienes defienden la democracia y a quienes imponen con las armas su tiranía. Las bombas no caen del cielo por sí solas, hay víctimas y verdugos. La equidistancia política produce más daño social que las propias bombas. 

El acto de presentación del segundo citado libro estuvo, como mínimo, desacertado. Ahí está el libro para leerlo y conocerlo con mayor profundidad, yo lo compré y lo estoy leyendo. No obstante, en una presentación espero más contenido. Actos de este tipo han abundado durante los últimos años, sólo alguien ajeno a la agenda cultural de su pueblo afirmaría lo contrario. Como colofón a la velada, se podía haber dado la palabra al público para que pudiese intervenir, preguntar y debatir. Ya que los eventos no los clausura el Alcalde como máxima autoridad local, que al menos pueda intervenir la gente y sea el público el que reciba ese protagonismo. 

El bombardeo de Chiva no fue diferente a los demás, ni tuvo una peculiaridad propia. Fue una auténtica tragedia con muertes inocentes que nunca debió suceder, como el de cualquier otra población. Tampoco fue casualidad, como bien dijo un vecino en el documental: nuestro pueblo se bombardeó por la información que recibió el franquismo desde nuestro propio municipio. 

No hubo en el acto apenas mención a la autoría del bombardeo y fueron tres las intervenciones, pero nadie cayó en ese detalle. Ni una crítica a los nazis asesinos que nos bombardearon, ni una condena al golpe de estado ni a los cuarenta años de dictadura consecuencia de esa guerra, ni siquiera unas palabras para las víctimas. 

Sin embargo, fuera de todo contexto, sí que se aprovechó para casi lamentar que “se le haya dado tanto caché a los Premios Otoño”, con el trabajo que costó reinventarlos y levantarlos durante la pasada Legislatura, especialmente en 2017 y 2018, consiguiendo que la obra de cientos de participantes de todos los rincones del mundo llegase a nuestro pueblo, poniéndolo en el mapa cultural. Un caché que, según se afirmó allí, provoca que “no se presenten libros de Chiva” a los Premios, certificando así una tarde triste para la memoria democrática de nuestro pueblo. Y para la cultura. 

El poeta Marcos Ana dejó escritas muchas palabras valiosas. Pese a ser víctima del franquismo y preso durante más de veinte años, afirmó no querer venganza, sólo justicia. Y la justicia no es precisamente mirar para otro lado, por eso, también afirmó, con respecto a la guerra y la dictadura, que España debe pasar página, pero antes de pasarla, debe leerla. 

Sirvan estas líneas como un pequeño reconocimiento y recuerdo a las víctimas del bombardeo, a las víctimas de la dictadura, a las cientos de miles de personas que siguen sin tener un entierro digno. Sirvan estas líneas para afirmar, como el maestro Julio Anguita, que “malditas sean las guerras y los canallas que las hacen”. Lo que ayer pasaba en España, pasa hoy en muchas partes del mundo. 

Que sigamos construyendo nuevos horizontes desde la batalla de las ideas. Que las oportunidades perdidas sirvan de aprendizaje. Que la utopía nos siga haciendo, como dice Galeano, caminar. 

Manu Clemente Silla