A gobernar, a gobernar...


La tarea de Gobierno es un camino lleno de dificultades y contradicciones. Lo hemos comprobado en centenares de Ayuntamientos durante años, lo llevamos comprobando meses en la Generalitat Valenciana por primera vez en nuestra historia y ahora está sucediendo lo propio en el Gobierno de España, también por primera vez para Izquierda Unida. Y eso conlleva presiones, prisas y alguna frustración. 

No está siendo sencilla para el Ministro de Consumo la defensa del Real Decreto de comunicaciones comerciales de las actividades del juego. Si bien es cierto que en coherencia con nuestras posiciones políticas, ha de profundizarse en la magnitud de estas medidas, también es cierto como afirmaba el propio Alberto Garzón que “se ha pasado de la Ley de la selva” a empezar a regular todo este ámbito en apenas 30 días, con el único objetivo de empezar a poner freno a la creciente ludopatía que arrasa entre la juventud y los más desfavorecidos. Esto supone un gran paso en una Legislatura que sólo acaba de empezar y que estoy seguro nos depara muchos avances. 

¿Nos conformamos con 950 euros mensuales de Salario Mínimo para las trabajadoras y los trabajadores? Evidentemente no, pero nadie pone en duda el progreso que ha supuesto ver a la Ministra de Trabajo Yolanda Díaz anunciar semejante medida en los primeros días de Gobierno. De la misma manera que no se ha derogado la última Reforma Laboral al completo y sí que hemos celebrado la supresión del artículo que permitía el despido por baja justificada. Se requiere ir paso a paso. 

Una máxima para Rosa Pérez es el desarrollo de la Ley para el fomento de la Responsabilidad Social Empresarial desde la Consellería y pese a estar trabajando en ello y tener toda su tramitación realizada, tampoco se libró de la incomprensión en la tardanza por parte de algunos sectores sindicales. 

No se escapa el Ayuntamiento de la maquinaria burocrática y sus ritmos. La puesta en marcha, el desarrollo y la aplicación de un Plan General que ordene urbanísticamente el municipio de Chiva, tardará años. ¿Y cuánto tiempo llevamos esperando a la construcción de un nuevo colegio público? Que ambas conquistas no hayan llegado todavía, no significa que no se esté trabajando en ello, ni que hayamos renunciado o cedido ante nada, ni mucho menos que no vayamos a verlo funcionando más pronto que tarde. 

Se quiere todo y se quiere ya. Incluso desde un rechazo superficial a las instituciones, demagógico en la mayoría de ocasiones. Unas instituciones que se están demostrando tan lentas como útiles desde la buena política, para resolver los problemas de la gente. 

¿Alguien pensaba que gobernar iba a ser tan sencillo como agitar banderas desde la oposición? Ahora bien, toda dificultad será poca si sirve para que las reivindicaciones históricas de nuestras pancartas se vean escritas esta vez en el Boletín Oficial del Estado. Me alegra que nos veamos en estas tesituras.

Manu Clemente Silla