He preparado café


Existen pocas cosas que me aporten tanta paz como la combinación de madrugar, el café caliente recién hecho en el silencio del alba y el teclado del ordenador esperando la pulsación de mis huellas.

Ese cóctel y algunos ingredientes más, como el hecho de vestir un polar dentro de casa con la calefacción encendida para hacer frente al frío de enero, acentúan la necesidad de vaciar con frecuencia la centrifugadora que tengo sobre el cuello, lo que me ha llevado a comprometerme conmigo mismo a escribir con mayor frecuencia.

No digo escribir mejor, ni siquiera bien. Tampoco digo lo contrario. No sería objetivo que yo le ponga el calificativo, ni tampoco necesario. Sólo espero que desde este pequeño lugar pueda, como intento desde tantos otros frentes en la militancia de la vida, remover alguna conciencia, ilusionar con alguna idea o emocionar, sin más, que falta hace.

A veces reflexionaré sobre los temas de actualidad que me inviten a ello, otras haré servir este espacio como noticiario de mi condición de cargo público o militante e incluso puede que alguna vez comparta unas líneas con otras personas, quién sabe.

Es posible que cumpla con una frecuencia semanal para dejar un granito de arena cada miércoles, pero sólo es posible. Lo último que va a suponer este blog es un lastre, nace precisamente con el objetivo contrario, el que me aporta la lectura y la escritura: liberar miedos, frustraciones, ideas, alegrías, ilusiones…

El caso es que he decidido tener “una habitación propia” en el ciberespacio, cualitativamente lejos de Virginia Woolf pero ideológicamente cerca, muy cerca de ella. La cuestión es crecer, y hacer.

Tengo un amigo que es vampiro y me definió como una persona inquieta con una mente muy creativa; fue inteligentemente ambiguo, porque no especificó si aquello que hago es bueno, malo o regular, pero estoy de acuerdo en esos dos conceptos, me gustan. Y aquí estoy, en movimiento, sintiendo las cadenas como Rosa Luxemburgo, pero también propiciando algo de la libertad de la que sólo las letras son capaces.

Bienvenidas y bienvenidos a mi propio blog. El café está listo, empezamos.

Manu Clemente Silla